Relato de lo vivido 13 de enero de 2010 Queridos amigos, es difícil explicar las distintas emociones que tengo en este momento. Al venir a Haití, pensaba que los peligros más grandes que podía encontrar eran los disturbios políticos y los ciclones, jamás imagine vivir un terremoto, menos de una magnitud tal Desde ayer, momento del terremoto, hasta hoy, 9 de la mañana lo que hemos vivido, es difícil de narrar. Los daños en la ciudad son enormes, los relatos de la gente que ha venido a la casa, lo que me tocó ver personalmente, dan cuenta de edificios caídos, casas, hospitales, iglesias, colegios, edificios públicos , el palacio nacional, … es inimaginable. Aun no hay cifras de los muertos, ni de la cantidad de gente que está bajo los escombros. En tiempo normal Haití no cuenta con muchos servicios de emergencia, imaginen lo que puede ser en caso de catástrofes como esta, no hay donde llevar a los heridos, hubo muchos incendios y no hay quien los controle, etc…
En lo personal, lo que me toco vivir solo puede expresarse con la palabra irreal. Afortunadamente iba con dos compañeros cooperantes como yo. Se conjugaron muchos factores que hicieron que la fortuna estuviera de nuestro lado, en ese momento uno se siente tan pequeño frente a la inmensidad de la tragedia. Al momento del terremoto íbamos en auto, de pronto comienza un temblor y de inmediato empezó un movimiento tan fuerte que saltábamos dentro del auto, sentíamos caer piedras alrededor y sobre el auto. Cuando el movimiento se detuvo, sentimos una fuerte explosión, estábamos frente a una gasolinera y empezó a incendiarse, las llamas y el ruido eran enormes. Decidimos salir del auto y no se veía nada, todo era una nube de polvo, estábamos enceguecidos. Había gente herida, ayudamos a una niña a salir de debajo de unas piedras, ayudamos a apagarse a un hombre que estaba quemándose, de la bencinera salía gente en llamas. Nos alejamos un poco porque el incendio era peligroso, también los muros que aun estaban en pie, después de unos minutos decidimos seguir y volvimos al auto, pero estaba bloqueado por otros autos, así que movimos el que estaba delante de nosotros, abandonado y con las llaves puestas. No sé de donde se sacan fuerzas, pero es verdad lo que dicen , en esos momentos se logran cosas increíbles. Al lado del auto había personas quemadas por las que ya no se podía hacer nada. Salimos de ahí pero solo avanzamos unos cuantos metros, la calle estaba bloqueada, los autos no podían pasar, estacionamos el auto y seguimos a pie. Yo solo quería llegar a la casa para saber cómo estaba Luis, esos momentos de angustia no se pueden relatar. En el camino fuimos viendo casa caídas, gente herida, mucha gente caminando, todos estábamos angustiados, desconcertados, mucho, mucho dolor, muchas personas rezando, gritando alabanzas, dando gracias a Dios por estar vivas, nosotros mismos éramos un reflejo del drama, estábamos todos sucios, llenos de polvo, en el camino muchos muros seguían cayendo, no se piensa mucho en esos momentos, solo era importante caminar rápido y llegar pronto. Al llegar a la casa, vi a Luis esperando en la puerta, tan preocupado y angustiado como yo, ahí empecé a respirar de nuevo. 15/01/2010 Ya han pasado más de dos días desde el terremoto. Todo lo vivido parece tan irreal, poco a poco la gente empieza a ponerse de pie, la primera noche mucha gente se quedó en la calle, rezando, cantando oraciones, también se escuchaban gritos y llantos. Nosotros fuimos muy afortunados, en la casa en que vivimos todos los habitantes estaba bien, casi no hubo daños, solo algunas piedras que cayeron de un muro. Esa misma noche fue un compañero de trabajo para ver si estábamos bien y para darnos noticias del resto de la gente, solo faltaba ubicar unos 6 compañeros . Esa noche todos dormimos en el jardín, cada cierto tiempo venían las replicas, entonces se intensificaban los cantos religiosos, los gritos, también se escuchaba caer otras construcciones. En la noche de milagro entro una llamada de Perú al compañero cooperante, nosotros nos habíamos entregado todos los teléfonos de la familia para que el primero que se contactara, pudiese hacer la cadena de información, eso ayudó mucho para que prontamente la familia supiera que estábamos vivos. Al día siguiente se veía con mayor claridad el tremendo daño. Algunas personas de la casa salieron a caminar por las calles y trajeron las noticias de la destrucción, los edificios de gobierno caídos, muchos lugares en donde se escuchaba a la gente gritando bajos los escombros, cuerpos entre los escombros, cadáveres en la calles. Esa tarde ya se vio algunos camiones cargados de muertos. La casa en la que estamos es bastante segura y tenemos una radio para escuchar noticias, las radios comenzaron a transmitir nuevamente, se habla lo mismo que ya sabemos, gente bajo los escombros sin mucha posibilidad de rescate. Mientras tanto las replicas siguen creando pánico. La segunda noche tuvimos una prueba de este pánico. Después de tratar de dormir un poco, como a las 11 de la noche sentimos un fuerte ruido de personas gritando, autos pasando rápido, nos levantamos a ver y era una multitud corriendo hacia la parte alta de la calle, había corrido el rumor de que venía un tsunami, incluso algunas personas de la casa querían salir, todos sin pensar corrían y seguían a la muchedumbre desesperados. Nosotros nos quedamos tranquilos, después de casi 30 horas era difícil que el mar subiera. Después supimos que fue un rumor intencional para poder saquear las casas que la gente dejara abandonadas. El sentimiento de inseguridad genera tanta desesperación. Desde ayer nosotros ya tenemos decidido salir a Sto. Domingo, el auto de la institución no tiene bencina y ya no hay como conseguirla, hemos empezado a buscar la manera de salir , también desde Santo Domingo están viendo cómo llevarnos, además estamos completamente incomunicados, esto ha generado mucha descoordinación , es así como ayer pasaron a buscarnos a otro lugar y no pudieron encontrarnos. Hoy se supone que una camioneta de visión mundial pasará a buscarnos, si no mañana tenemos otra posibilidad. A cada momento la situación se deteriora, ya no tenemos electricidad (baterías) y nos queda poco agua. Hemos recibido la visita de dos compañeras de trabajo. A través de ellas hemos podido sentir el dolor de este pueblo. No tienen pérdidas cercanas, han ido visitando a diferentes personas conocidas y en su camino han visto muerte y destrucción. La pena se ve en sus caras, es tan triste verlas, ellas que siempre están sonrientes. Hasta este momento la ayuda no se ve, están llegando marines para poder controlar los disturbios que se esperan pasado algunos días de hambre. Haití como decía antes, en tiempo normal es un país casi sin estructuras de estado eficientes, en este caos la situación es francamente catastrófica. La gente se ha tenido que organizar sola, como pueden. Muchos familiares han tenido ellos mismos, que sacar a sus parientes de debajo de los escombros. Y cada noche siguen cantando oraciones. Ayer mucha gente dejó la ciudad, los que tienen familiares en provincia ya se fueron, aquí en la casa solo quedamos nosotros, la propietaria, su hijo y otro arrendatario. Están armados, preparados para los posibles ataques de gente que quiera robar. Hay muchas armas circulando en la ciudad. Mi oficina fue saqueada, robaron computadores, sistema de electricidad, etc. En un momento que tuvimos comunicación, nos contactaron de la embajada, por lo que ya estamos en la lista de los sobrevivientes, desde ese día ya no ha habido más teléfono. 17/01/2010 Ya les escribo desde Sto. Domingo, la camioneta de visión mundial nos sacó de Puerto Príncipe el viernes, hasta Jimani, primer pueblo de Republica Dominicana y seguimos viaje ese mismo día. Al salir pudimos ver la destrucción masiva, hasta ese momento solo habíamos visto una parte, pasamos por el mismo lugar en que estábamos en el momento del terremoto y pudimos ver lo cerca que cayeron los edificios del lugar donde estábamos. Ya en el aire se siente el olor de muerte, vimos algunos campamentos y mucha ayuda que estaba llegando desde Dominica, la solidaridad ha sido enorme de ese pueblo, el hecho de llegar por tierra ha facilitado la ayuda. Hemos estado pensando como continuar el trabajo de apoyo ahora, creo que los problemas de distribución van a ser grandes. Hoy una amiga me dio la idea de poder ayudar a mi institución, para poder ponerla en funcionamiento nuevamente, le pedí que averiguará si se puede mandar ayuda así, a una institución específica, de ser posible les avisaré para que los que quieran puedan dar ideas de ayuda y ayuda. Mucha gente nos ha dicho que este es un nuevo nacimiento, una nueva oportunidad que se nos brinda para vivir mejor, otros dicen que es seguro que algo tenemos que hacer, que por eso estamos vivos. Yo creo que el cariño que tanta gente nos tiene, ayudó a que la suerte nos acompañara. Ese cariño lo he sentido al leer cada correo, al ver como algunos hacían cadenas, escribían al embajador, en fin tantas muestras de preocupación. Amigas y amigos, seguiré en contacto con Uds., contándoles cómo se organiza la vida por acá. Les adjunto algunas fotos que sacamos al salir, espero pronto poder enviar otras más esperanzadoras. Espero noticias de Uds. también. Un abrazo grande a la distancia, todo mi agradecimiento y mi cariño. Genoveva |